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    DE ASUNTOS PÚBLICOS ARGENTINA

    El tiempo, un recurso escaso

    Al inicio de la semana, el ministro de economía, Martín Guzmán, hizo público que el nivel de adhesión al canje de la deuda por parte de los bonistas privados con jurisdicción extranjera fue superior al 90%. Un margen que permite considerar a la dilatada operación como un éxito. Ahora es el turno de la negociación con el Fondo Monetario Internacional. El gobierno considera que puede llegar a un acuerdo el año que viene y Guzmán explicó que planea enviar al Congreso las condiciones para la renegociación con el FMI en un hecho sin precedentes para el país.

    Pero mientras los diálogos con el FMI recién comienzan, el presidente Alberto Fernández participó de la celebración del Día de la Industria, acompañado por el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, en el Centro de Operaciones de Sinteplast en el partido bonaerense de Ezeiza. Allí, al anunciar medidas económicas de impulso al sector, el mandatario sentenció: “Ser industrialistas no es estar en contra de nadie sino pensar en una Argentina de grandeza y no hace falta que para que una industria crezca, otro padezca: hoy veo cómo el campo y la industria hacen un esfuerzo juntos para poner valor agregado”.

    Sin embargo, a pesar del optimismo por el canje y algunas medidas de incentivo sectorial, la política cambiaria sigue siendo por estas horas una pesadilla persistente en las cabezas del equipo económico del gobierno nacional. En efecto, según se conoció el Banco Central (BCRA) cerró el mes de agosto con la mayor pérdida de reservas debido a las intervenciones en el mercado cambiario local durante la “era Fernández”: se estima que sacrificó algo más de 1150 millones de dólares para mantener bajo control el ritmo de actualización que quiere dar al tipo de cambio oficial.

    A pesar del optimismo por el canje y algunas medidas de incentivo sectorial, la política cambiaria sigue siendo por estas horas una pesadilla persistente en las cabezas del equipo económico del gobierno.

     

    En este sentido, durante una entrevista televisiva en el programa A dos voces, el Presidente Alberto Fernández afirmó que “Argentina debe deshacerse de la deuda, acumular reservas, tener un dólar competitivo para exportar y comenzar a equilibrar las cuentas fiscales”, enumeró entonces, y señaló: “No hay devaluación en mis planes”.

    A pesar de las definiciones oficiales, según publica hoy Marcelo Bonelli, el gobierno analiza tres alternativas para detener la caída de reservas del Banco Central: establecer un cupo anual de compra de dólares para atesoramiento, darle intervención a la AFIP en la autorización de dichas operaciones o desdoblar el tipo de cambio.

    Contrario a las urgencias que plantea el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, Guzmán parece rechazar mayores restricciones en el mercado cambiario e insiste en que el dólar se va a tranquilizar, solo cuando se despeje la incertidumbre económica. Sin embargo, para eso el ministro sabe que necesita tiempo, un recurso que puede volverse escaso según el correr de los acontecimientos.