Faltando apenas 4 días para el fin del aislamiento social obligatorio, establecido por el gobierno nacional hasta el 31 de marzo, comienzan las especulaciones respecto a la posibilidad de una prórroga. De hecho, según publicó ayer el diario Ámbito Financiero, se habría decidido continuar con la cuarentena durante todo el mes de abril. Resta solo definir si serán dos anuncios escalonados, primero hasta el 13 y luego hasta fin de mes.

A medida que la situación se prolonga, comienza a darse una discusión derivada de la propia cuarentena: ¿cuál será el efecto económico de esta crisis sanitaria?, ¿cómo impactará en los sectores informales y los segmentos más postergados de la sociedad?

Las preguntas son sin duda pertinentes, dado que tanto en Argentina como en América Latina existe una amplia economía informal y pobreza, excluida de modalidades de teletrabajo, digitalización de pagos y cobros y desprovista de servicios básicos. Aquí ni el caso europeo, ni el chino servirán de antecedentes, la región deberá hacer frente sola a este desafío.

De esta manera, el dilema que trata hoy el gabinete de crisis de Alberto Fernández es extremadamente delicado. ¿Cuánto tiempo sostener la cuarentena a costa de una economía ya frágil?, ¿Cómo establecer prioridades entre la salud pública y la paz social?

Hasta ahora la administración de Fernández parece inclinarse a favor de una continuidad del aislamiento, atento a intentar atender las necesidades sociales insatisfechas, sea a través del Ejército y la gendarmería, las organizaciones sociales, o las distintas iglesias con presencia en los barrios más humildes de los municipios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *