Nos acercamos a la última semana de campaña previo a las elecciones generales del 27 de octubre, y el Frente de Todos, así como Juntos por el Cambio, preparan sus últimos golpes de efecto.

Tras la realización del primer debate presidencial el pasado domingo, el peronismo celebró ayer su Día de la Lealtad en Santa Rosa, capital de La Pampa. En un acto que tuvo como principales oradores al gobernador local, Carlos Verna y a los candidatos Cristina Kirchner y Alberto Fernández, la celebración no estuvo exenta de simbolismos. En efecto, fue en la antigua provincia Eva Perón, donde empezó esta nueva unidad peronista durante las legislativas de 2017 cuando, luego de que el peronismo perdió las PASO por 22.000 votos ante Cambiemos, Verna logró un acuerdo con el kirchnerismo local que permitió al partido de Perón un triunfo por 76 votos en octubre.

El acto dejó definiciones claras. “Esta unidad que hemos logrado no nos tiene que hacer creer que todo está ganado, al contrario. Tenemos que tener la claridad de saber que esta tarea dura la que ha de venir. Han devastado el país, lo han vuelto a endeudar“, aseguró Cristina.

Sin embargo, fue quizás Alberto Fernández el más contundente. El candidato sostuvo que Argentina entra en crisis “cada vez que estos llegan al poder y destruyen todo lo construido“. Luego sentenció: “Dicen que tenemos un problema cíclico y tropezamos con la misma piedra, pero las piedras con las que tropieza la Argentina son ellos, ellos se nos cruzan y nos hacen padecer”.

¿A quién se refiere Fernández cuando habla de “ellos”? ¿Se refiere a Mauricio Macri, o los gobiernos no peronistas?. En definitiva, de seguir la lógica del discurso de Fernández, si cada vez que llegan los no peronistas al poder sumen a la Argentina en una crisis y destruyen lo construído, ¿por qué deberían los argentinos elegir un partido distinto del peronista?

Subyace aquí una falla crónica de la democracia Argentina, en la medida en que oficialismo y oposición no se reconocen como dos expresiones legítimas de la voluntad popular del país, y se esmeran en diferenciar entre buenos y malos. Este mismo pecado original tuvo Cambiemos, cuando en la euforia de los primeros años reiteraba su canto “No vuelven más” y endilgaba al peronismo 70 años de decadencia nacional.

“Dicen que tenemos un problema cíclico y tropezamos con la misma piedra, pero las piedras con las que tropieza la Argentina son ellos, ellos se nos cruzan y nos hacen padecer” sentenció Alberto Fernández.

Mientras el PJ concluía su cónclave en La Pampa, Mauricio Macri continúa su recorrido por ciudades de todo el país, en una gira que las urnas dirán si es de reelección o despedida. El próximo sábado, intentará replicar el cierre de campaña de Alfonsín, llenando con un millón de personas el Obelisco y la avenida 9 de Julio.

El domingo asistiremos al segundo debate presidencial y, en una semana, a las urnas. El 27 se develará hacia dónde va la Argentina.

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