Desde la creación del PRO, cuyos orígenes pueden rastrearse a los años de la Fundación Crecer y Crecer (2002) y el Frente Compromiso para el Cambio (2003), Mauricio Macri ha construido un liderazgo particular. En efecto, a pesar de que el actual presidente carece del carisma, la oratoria y la capacidad para movilizar masas de algunos de sus antecesores, Macri ha ejercido a lo largo de su trayectoria política un liderazgo personalista hacia el interior de su partido. Con los años PRO pudo generar una camada de dirigentes de peso, todos alineados al proyecto presidencial del padre fundador del partido. Al menos hasta ahora.

Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta en 2015.

El contundente resultado de las elecciones primarias del pasado 11 de agosto, con la posibilidad de que la reelección de Mauricio Macri quede trunca, adelanta cuatro años un interrogante que hoy pende sobre la dirigencia de PRO como una espada de Damócles: ¿Qué hacer después de Macri?

Como explicó el sociólogo alemán Max Weber, el problema sucesorio es una constante en aquellos liderazgos personalistas y carismáticos. Antes, era preciso esperar la muerte o la derrota militar del caudillo, para que sus herederos comiencen a disputarse su lugar. Hoy, basta con perder una elección primaria para que el juego por la sucesión comience a abrirse paso en las mentes de la cúpula de PRO y también, de Juntos por el Cambio como coalición.

Con un Macri posiblemente derrotado en octubre y la figura de Marcos Peña deslegitimada en la mesa chica del partido, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal aparecen como los delfines naturales del presidente. Ahora bien, una vez atravesado el proceso electoral de 2019 ¿quién de los dos estará en mejores condiciones de asumir el liderazgo del partido y, por qué no, de la oposición?

El contundente resultado de las elecciones primarias del pasado 11 de agosto adelanta cuatro años un interrogante que hoy pende sobre la dirigencia de PRO, como una espada de Damócles: ¿Qué hacer después de Macri?

Si Rodríguez Larreta logra reelegirse en la Ciudad, estará en posición de mayor fortaleza. Su triunfo lo convertiría en el único gobernante de PRO reelecto, controlando un territorio estratégico y con un lugar en la mesa de los 24 gobernadores del país. En los últimos meses el Jefe de Gobierno porteño ha demostrado cintura para sumar aliados en la carrera por su reelección. En un ejercicio que contrastó con el purismo de Balcarse 50, el radical Martín Lousteau, el socialismo de Roy Cortina y, más recientemente, los liberales de José Luis Espert, pasaron a apoyar la continuidad de Larreta.

Por su parte María Eugenia Vidal enfrentará en octubre una elección que posiblemente la deje fuera del poder y sin otro cargo electivo donde refugiarse. La gobernadora perderá así su territorio y buena parte de su visibilidad a nivel nacional. Sin embargo, la influencia de su lapicera en el armado de las listas de Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires, podrían darle al vidalismo representación en la legislatura bonaerense y el Congreso nacional. Todo dependerá de la lealtad de sus legisladores. Frente a esto, la construcción de una candidatura bonaerense para las elecciones legislativas de 2021 será clave para el futuro político de María Eugenia Vidal.

Queda abierta entonces la sucesión. Sea Rodríguez Larreta, sea Vidal o una conducción colegiada, el recambio dirigencial de PRO incidirá en la estrategia de la oposición en un eventual gobierno de Alberto Fernández. Ahora bien, ¿qué pasaría si Mauricio Macri designa a un sucesor o evita retirarse de la vida política?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *