Iniciado ya el mes de agosto, la campaña electoral de cara a las PASO entró en su etapa decisiva. En efecto, los gurúes de la comunicación política entienden que el final del proceso proselitista, los quince días previos a la elección, son el tramo fundamental de toda campaña. Un tramo en el que muchos de los hasta ahora indecisos definirán su voto para el domingo 11. De esta manera, a partir de ahora cada error de comunicación le costará caro a cada frente y redundará en un beneficio para sus rivales.

Como reveló ayer Carlos Pagni, desde Juntos por el Cambio consideran que, en el peor de los casos, perderán por 4 puntos con el Frente de Todos. Incluso algunos sondeos de la Casa Rosada son más optimistas. Sin duda, el buen desempeño del oficialismo dependería de dos variables. Por un lado una situación económica estabilizada y por otro, la innegable capacidad, organización y eficacia que ha demostrado Cambiemos en el diseño y puesta en marcha de sus campañas políticas.

En este último punto el contraste entre el gobierno y el Frente de Todos no podría ser mayor. Mientras que Juntos por el Cambio ha logrado alinear a sus voceros con un único mensaje, la principal expresión opositora tiene múltiples voceros con mensajes disímiles. Una contradicción que algunos medios se deleitan en resaltar.

A lo largo de esta semana, las declaraciones de Alberto Fernández prometiendo disponer de los fondos correspondientes al pago de intereses de las Leliq para aumentar un 20% las jubilaciones, ocuparon gran parte de la discusión mediática y hasta comparaciones con el Plan Bonex de diciembre de 1989. Muchos analistas han señalado que el repentino anuncio de una devaluación, impago de intereses y otras declaraciones explosivas, apuntan a erosionar la estabilidad económica que ha permitido una mejoría en las chances de Mauricio Macri para su reelección.

Mientras que Juntos por el Cambio ha logrado alinear a sus voceros con un único mensaje, la principal expresión opositora tiene múltiples voceros con mensajes disímiles.

En el fondo el razonamiento de Alberto es lógico. Reconoce tácitamente la superioridad del comando de campaña de su rival, por lo que decide actuar sobre la otra variable que sustenta a Juntos por el Cambio: la economía. Sin embargo, hasta ahora sus palabras y una súbita sobreoferta de propuesta de campaña, han tenido poco impacto en los mercados. ¿Será que estos han elegido creerle a Macri? Los resultados que arrojen las elecciones del 11 de agosto nos dirán si tomaron la mejor decisión. Hasta entonces, la lucha será voto a voto.

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