A poco más de tres semanas para las elecciones primarias del 11 de agosto, Argentina ha entrado en modo campaña y la política, luego de meses de haber perdido protagonismo frente a las noticias económicas, recupera ahora su centralidad en los medios. En efecto, el dólar escaló pero la discusión desatada por los deslices de Alberto Fernández con tres periodistas el mismo día recibió más atención, mientras que las placas de los noticieros han retirado el indicador del riesgo país de sus emisiones.

Miguel Ángel Pichetto esta semana en su paso por Mendoza.

Sin duda esta última semana se trató de una muy particular, marcada por los 25 años del atentado a la AMIA en Buenos Aires, los actos conmemorativos y la declaración del Hezbollah como agrupación terrorista por parte del gobierno argentino. Otra vez, aunque de manera tangencial, la política exterior del país aparecía en el debate público.

Más allá de haberse detenido por esta jornada marcada por la memoria y reclamo de justicia, la campaña prosiguió. Desde Juntos por el Cambio, Vidal y Macri pasaron por el municipio bonaerense de San Martín, donde inauguraron un nuevo Metrobus ante la expresión desencajada del intendente local Gabriel Katopodis.

Además, el presidente pasó por Mendoza junto a su candidato a vice, Miguel Ángel Pichetto, que se ha incorporado al modo de hacer campaña del PRO. En efecto, en la provincia cuyana, el senador dio el discurso de apertura del acto, de pie en una plataforma rodeado a 360° por su público. Sin embargo, a pesar de adoptar algunos modos de Cambiemos, Pichetto nunca será Miguel Ángel, así como no renunciará al traje y la corbata. Antes de ceder la palabra al gobernador Cornejo, el senador por Río Negro proclamó que el orden, la administración y el crecimiento serán las bases de un nuevo gobierno de Mauricio Macri, en lo que pareció una versión aggiornada de la paz y administración prometidas por Julio Argentino Roca en 1880.

Desde el Frente de Todos, Alberto Fernández  se desempeña por primera vez en mucho tiempo como candidato y, a su vez, como jefe de su campaña. Una posición difícil, que lo obliga a planificar y encabezar una campaña donde su frente tiene múltiples voceros, múltiples públicos y múltiples mensajes, que tienden a contradecirse. Tal vez el ejemplo más reciente, haya sido la controversia entre Guillermo Nielsen y Axel Kicillof, luego de que el primero lo haya calificado de “marxista disfrazado de keynesiano”.

Mientras tanto cabe preguntarse: ¿Dónde está Cristina Kirchner?. Tras su protagonismo ganado de la mano de la publicación de su libro Sinceramente, su reconciliación con el peronismo y su renunciamiento a la presidencia, Cristina se ha corrido del lugar central del escenario político. La enfermedad de su hija, las múltiples causas judiciales que enfrenta y la necesidad de captar un electorado más moderado, parecen haberla persuadido de delegar su rol político en algunos albaceas, como la campaña en Alberto, el armado y las negociaciones en su hijo, Máximo Kirchner.

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