Desde el viernes pasado un tema poco habitual ha acaparado el debate público en el camino a las elecciones primarias del 11 de agosto, se trata de la política internacional. En efecto, contrario a lo que sucede en países como los Estados Unidos, la ausencia de una discusión respecto del posicionamiento del país en el mundo ha sido una carencia permanente en los procesos proselitistas argentinos desde el regreso de la democracia.

Mauricio Macri anuncia el Acuerdo Estratégico Mercosur-UE, acompañado de líderes europeos y Jair Bolsonaro, desde la Cumbre del G20 en Osaka.

Hubo sin duda honrosas excepciones, como aquel histórico debate sobre el conflicto del Canal de Beagle, que en 1984 protagonizaron el canciller alfonsinista Dante Caputo y el senador peronista, Vicente Saadi. Sin embargo, un abordaje profundo de la cuestión internacional, que escape a los slogans y meras declaraciones proselitistas, no se ha dado en nuestras campañas, siempre centradas en problemas vernáculos, como si la política exterior no fuera una herramienta válida para su solución.

Con estos antecedentes llama la atención que, desde el viernes pasado, la relación de Argentina con el mundo pasó a ocupar el centro del debate político nacional. En efecto, a lo largo de la semana anterior, la agenda internacional del presidente de Mauricio Macri fue protagonista de grandes hitos. Por un lado, el presidente viajó a Japón para la Cumbre de Líderes del G20, realizando también una visita oficial a Indonesia y una breve estadía en Suiza, donde fue galardonado por la FIFA. Simultáneamente, una delegación de su gobierno, encabezada por el Canciller Jorge Faurie y el Ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, concurrió a Bruselas, para concluir las negociaciones del Acuerdo Estratégico entre la Unión Europea y el Mercosur.

La firma de este compromiso generó un cimbronazo en la política argentina. El presidente logró un importante activo en su marcha por la reelección, mostrándose resuelto y relegando a sus contrincantes a seguir la agenda marcada desde Balcarse 50. Sin duda Macri se siente cómodo en la arena internacional y encuentra en ella un terreno para marcar contrastes con sus opositores, ofreciendo a su electorado un ideal de inserción global para el país, promoción de exportaciones, modernización y protagonismo en las grandes cuestiones que hoy el mundo discute.

Para Macri, el acuerdo se ha convertido en un baluarte de capital simbólico. Hoy, debatir libre comercio en Argentina es discutir transformación productiva, costos logísticos, rol del Estado, reforma impositiva y laboral.

Desde la oposición, Alberto Fernández se mostró contrario a la decisión del gobierno, al manifestar que la firma del acuerdo más que un motivo de celebración debería generar preocupación y adelantó en que no dudará en revisar los compromisos internacionales previamente firmados por Macri.

Por su parte, el partido peronista lanzó un comunicado lamentando el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, argumentando que la negociación se ha desarrollado por parte del Mercosur en el mayor de los hermetismos, opacidad, sin dar ningún tipo de información ni participación a los sectores productivos afectados ni a los Parlamentos de cada uno de los países miembros.

Más allá del tortuoso trayecto de traducción, ratificación y puesta en marcha que le depara al acuerdo entre ambos bloques, el mismo se ha convertido en un baluarte de capital simbólico. Hoy, debatir libre comercio en Argentina es discutir transformación productiva, costos logísticos, rol del Estado, reforma impositiva y laboral. Todas promesas del reformismo permanente que el viento se llevó, pero que el macrismo ahora parece querer reflotar.

Hoy la dupla Macri – Bolsonaro parece entusiasmarse con la apertura externa del Mercosur y, como dos traders en un día de furia en la Bolsa, anuncian próximos acuerdos con Canadá antes de fin de año, Corea del Sur en 2020, así como también con el EFTA (Islandia, Noruega, Suiza y Luxemburgo), Singapur y Japón.

Se nos acaba de abrir una oportunidad histórica para los argentinos con este acuerdo Mercosur-Unión Europea. Se nos abre un mercado de 500 millones de consumidores. La demanda sobre nuestros productos se va a multiplicar. Tenemos que prepararnos para salir del aislamiento” resumía un Macri revitalizado, ayer en la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

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