Faltando menos de 24 horas para el 22 de junio y la dulce espera va llegando a su fin. En sólo cuestión de horas, los distintos frentes deberán presentar en la Justicia Electoral a los candidatos que integrarán sus listas de cara a las PASO. Una vez definidas las boletas, se lanzará la carrera.

A lo largo de las últimas semanas hemos asistido a un rediseño del mapa político argentino. Así Cambiemos, Unidad Ciudadana y Consenso 19 han dado paso a los sellos Juntos por el Cambio, Frente de Todos y Frente 2030. La izquierda se unió detrás de Del Caño y la derecha se dividió de la mano de Espert y Gómez Centurión.

Por su parte el peronismo terminó escindido en tres, acompañando de una forma o la otra a Macri, a Cristina y a Lavagna. Tal vez la gran interrogante que nos deje este proceso electoral sea qué es el peronismo hoy en día, pues la plasticidad para acompañar a todos los espacios competitivos en 2019 nos habla más de la crisis que de la fortaleza de movimiento del General Perón.

Ahora bien, si el justicialismo se nos presenta con varios rostros y sin una identidad definida, el panorama de la UCR tampoco es muy alentador. El partido de Alem parece haberse quedado sin el pan y sin la torta. Habiendo perdido varias capitales provinciales y derrotado en Córdoba, ha dejado la vicepresidencia en manos de Miguel Ángel Pichetto y sus intentos por controlar la futura presidencia de la Cámara de Diputados chocan hoy con la maniobra de María Eugenia Vidal, que aspira a sentar en esa silla a Cristian Ritondo. Serán las gobernaciones de Jujuy, Corrientes y Mendoza, algunas intendencias y eventuales puestos en el nuevo gabinete, los únicos premios para los correligionarios.

La plasticidad para acompañar a todos los espacios competitivos en 2019 nos habla más de la crisis que de la fortaleza de movimiento del General Perón.

Estas imágenes podrían ser el fiel reflejo de la reconfiguración del sistema de partidos argentino que viene desarrollándose lentamente desde la crisis de 2001. Hoy el clivaje entre peronistas y radicales parecería reconfigurarse, quizá de forma definitiva, en torno a dos identidades políticas surgidas en el fragor de aquel diciembre trágico y hoy representadas por Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

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