A casi un mes del cierre de listas para las elecciones generales de 2019, el sistema partidario argentino está en plena efervescencia. Tanto dentro del oficialismo como de la oposición, comenzó una danza de candidatos y partidos que no cesará hasta el 22 de junio. Ya llegará el momento de los enfrentamientos cruzados, ahora es preciso ordenar las filas propias.

En eso está Cristina Kirchner, quien tras la publicación y presentación de su libro, Sinceramente, peregrinó a Matheu 130 para reencontrarse con el peronismo. El cónclave dejó sabor a candidatura, y una foto de todos los asistentes con ella y José Luis Gioja, titular del partido, en el centro. Ilustración fundacional de la nueva alianza.

Cristina Kirchner luego se su encuentro con la cúpula del Partido Justicialista este martes.

Sin embargo Cristina no se conforma con el PJ, y recordando la transversalidad ensayada por su marido allá por 2003 y 2004, aspira a la formación de un gran Frente Patriótico que reúna tras su candidatura a Unidad Ciudadana, al peronismo, al sindicalismo de Moyano, y a una constelación de pequeños partidos de la izquierda progresista, como Proyecto Sur de Pino Solanas, Somos de Victoria Donda y Unidad Popular, de Claudio Lozano y Víctor De Gennaro.

La estrategia de la expresidenta comenzó a concretarse en la Ciudad de Buenos Aires, donde los partidos mencionados se aliaron con el camporismo, Nuevo Encuentro, Patria Grande y el PJ de Víctor Santamaría, para apoyar la candidatura de Mariano Recalde a la Jefatura de Gobierno. Una meta desafiante con Horacio Rodríguez Larreta terminando su colosal trinchera en el Paseo del Bajo.

Sin embargo Cristina no se conforma con el PJ, y recordando la transversalidad ensayada por su marido allá por 2003 y 2004, aspira a la formación de un gran Frente Patriótico.

Mientras tanto hay inquietud en las filas de Cambiemos. En efecto, luego de tres semanas de pax cambiaria, una inflación que dio a la baja en abril y el primer cuatrimestre con superávit fiscal en ocho años, los ojos de Macri y Peña se centran en lidiar con la tropa radical. De cara a la convención de la UCR del próximo 27 de mayo, los dirigentes del partido de Alem habrían acordado en una cena de esta semana sostener su alianza con el PRO y la Coalición Cívica, presionar para una toma de decisiones más plural en un eventual segundo mandato e insistir con la posibilidad de sumar nuevos socios y realizar una primaria dentro de Cambiemos.

Por su parte, la Justicia parece sumarse a esta danza preelectoral. En efecto, la solicitud de la Corte Suprema para que se le envíe el expediente del caso contra Cristina Kirchner por maniobras de corrupción en la obra pública, una semana antes del comienzo del juicio, fue interpretada como una toma de posición frente al escenario político actual. Tras el rechazo mediático, algunos cacerolazos en la capital y la organización de una marcha en el horizonte, el Supremo Tribunal optó por una retirada estratégica.

Paradójicamente, la decisión original de la Corte podría haber iniciado una reconciliación de Cambiemos con su propio electorado en tiempos de crisis económica. “La gente ya no quiere cosas raras” sentenció el presidente, quizá con cierto entusiasmo por una decisión ajena, que podría haber comenzado a reconectarlo con esa golpeada y desencantada clase media, que le atribuye a Cambiemos cierta integridad institucional frente a la opacidad de gestiones kirchneristas.

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