La Argentina se prepara para uno de los principales duelos del largo calendario electoral de 2019, el próximo domingo 12 de mayo. Se trata de las elecciones de Córdoba, la segunda provincia con mayor peso electoral del país, donde reside el 8,6% de los votantes a nivel nacional. La misma que en 2015 inclinó la balanza del ballotage a favor de Mauricio Macri, con el 74% de los votos.

Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba.

Hoy en La Docta la atención está puesta en Juan Schiaretti, quien habiendo ejercido la gobernación cordobesa en dos ocasiones (2007-2011 y 2015-2019), se encamina a conseguir un tercer mandato. En efecto, las circunstancias han dispuesto el tablero político de la provincia mediterránea de manera más que favorable para su perpetuación en el poder.

Por un lado la trágica muerte del socio con quien cogobernó Córdoba desde 1999, José Manuel de la Sota, cabeza del peronismo local, en septiembre de 2018, posicionaron a Schiaretti como único heredero de su liderazgo del PJ cordobés, y su proyección como figura política a escala nacional. Una plataforma que Schiaretti supo aprovechar, al convertirse en uno de los fundadores del espacio Alternativa Federal, junto a Miguel Ángel  Pichetto, Sergio Massa, y Juan Manuel Urtubey.

Adicionalmente, luego de una sucesión de derrotas en las urnas de Neuquén, Río Negro, y recientemente en las PASO de Santa Fe, el kirchnerismo optó por retirar la candidatura de Pablo Carro y su Frente Córdoba Ciudadana, a la gobernación cordobesa. Un llamativo movimiento de Cristina Fernández, interpretado por muchos como un gesto hacia la unidad del peronismo y hacia el propio Schiaretti.

Así las cosas, mientras el PJ muestra unidad, Cambiemos se quiebra. En efecto, la misma fuerza que hace apenas dos años cosechó el 48,48% de los votos de los cordobeses en las legislativas de 2017, hoy se presenta dividida luego de no haber podido, o no haber querido, acordar un mecanismo para dirimir quién sería el candidato del espacio. De esta manera, mientras la mayoría del radicalismo cordobés se alineó tras la candidatura del actual intendente de Córdoba, Ramón Mestre, sus socios del PRO, la Coalición Cívica, y una minoría radical, prefirió al diputado nacional Mario Negri.

La división de Cambiemos no solo pone en duda las perspectivas de ganar la gobernación provincial, sino que abre la posibilidad de que el peronismo le arrebate a la UCR la ciudad de Córdoba, la segunda más importante del país, controlada desde hace más de 20 años por el partido de Yrigoyen. Allí Martín Llaryora, candidato del PJ a la intendencia, podría ser consagrado ganador.

Así las cosas, mientras el PJ muestra unidad, Cambiemos se quiebra. En efecto, la misma fuerza que hace apenas dos años cosechó el 48,48% de los votos de los cordobeses en las legislativas de 2017, hoy se presenta dividida luego de no haber podido, o no haber querido, acordar un mecanismo para dirimir quién sería el candidato del espacio.

Semejante a los tiempos medievales del Sacro Imperio Romano, cuando siete príncipes electores decidían quién debía ser ungido como próximo emperador, Schiaretti se encamina a convertirse en un gran elector. Su esperable triunfo de este domingo  lo convertirán en un actor clave de la estrategia electoral del peronismo no kirchnerista, y un interlocutor fundamental de esta fuerza con el gobierno nacional.

Resta por ver qué impacto tendrán estos comicios en la sociedad entre radicales y macristas. Hasta ahora, la UCR ha tenido que hacer frente a las derrotas de Neuquén, Río Negro, las PASO de Santa Fé, y ahora parece encaminada no solo a no ganar en Córdoba, sino a perder su capital. Las dudas se acumulan de cara a la convención radical del 27 de mayo.

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