Las últimas apariciones públicas del presidente Mauricio Macri estuvieron acompañadas de un componente nuevo en el tono de su discurso: el enojo. Así, el optimismo y la esperanza de los primeros años de gobierno es reemplazado por una emotividad distinta, que inaugura un año clave para el proyecto político de Cambiemos, donde está en juego la reelección del propio Macri.

Con un posible antecedente en el llanto que invadió al presidente en la gala del Teatro Colón, durante la Cumbre de Líderes del G20, en el último mes los argentinos fueron testigos de diferentes episodios que dan cuenta de este cambio en el tono del mensaje oficial. La lista incluye algunos momentos tanto de su discurso de inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso, como de la entrevista que brindó al programa La Cornisa, de Luis Majul. También ayer mismo, durante una reunión de gabinete ampliado, donde Mauricio Macri se mostró enojado con opositores que prometen “la solución mágica” para el país y remató “siempre me calentó la mentira”.

El giro en el discurso presidencial trata de ponerse a tono para una campaña donde el oficialismo no podrá lucir su gestión económica como estandarte. Muy por el contrario, a las permanentes dudas sobre la estabilidad cambiaria, ayer se sumaron las mediciones del INDEC, que arrojaron una caída del PBI del 2,5% en 2018, y una escalada del desempleo al 9,1%, lo que significó una pérdida de 380.000 empleos durante el año pasado.  El Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, reitera que la economía se está reactivando desde diciembre pasado, pero su contraparte de Producción y Trabajo, Dante Sica, es menos optimista, limitándose a declarar que “estamos estabilizando la macro”.

Mauricio Macri se mostró enojado con opositores que prometen “la solución mágica” para el país y remató “siempre me calentó la mentira”

En contrapartida, las penurias económicas por las que atraviesa el país envalentonan al amplio espectro peronista del campo opositor. El fantasma de una eventual candidatura Roberto Lavagna, gana terreno luego de que esta semana aparecieran los primeros carteles anunciando una postulación que él mismo se esmera en desmentir. Además, el ex ministro de economía de Néstor Kirchner, sumó apariciones en Córdoba junto al gobernador Schiaretti, quien lo invitó a sumarse a dirimir una interna en Alternativa Federal, con Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, y Miguel Ángel Pichetto. Lavagna por ahora se muestra esquivo y aspira a ser ungido candidato por consenso.

Simultáneamente el kirchnerismo no estuvo libre de noticias esta semana, ya que Cristina Fernández abandonó el país sorpresivamente para acompañar a su hija durante su internación en La Habana (Cuba). Por estos días, abundaron versiones periodísticas sembrando dudas respecto a la eventual candidatura de la expresidenta, un escenario que inquieta al Estado Mayor de PRO, ya que el duelo Macri-Cristina constituye su principal hipótesis de campaña desde hace tiempo.

Así las cosas, y con una economía que todavía no da signos de reactivación, el gobierno se lanza a la campaña recitando el principal versículo del evangelio según Marcos (Peña)“ganarás las elecciones a pesar de la crisis”. Mientras tanto, en el heterogéneo frente opositor aún faltan certezas, todos especularán hasta el 22 de junio, día en que vence el plazo para la presentación de listas. Hasta entonces, las piezas de este ajedrez seguirán moviéndose.

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