La conformación del Congreso

Se aproximan las elecciones de medio término. El próximo 24 de junio se cierran las listas y se publicarán los candidatos de cada espacio político. De alguna manera la cuenta regresiva que comenzó este año, empieza a tomar forma realmente. Primero las PASO (internas) en agosto; luego las generales en octubre.

¿En qué podría cambiar la conformación del Congreso Nacional a partir de 2018? En cuanto a la disposición de los bloques en poco, los que son mayoría continuarán siéndolo y los que son minoría también.  El oficialismo bajo ningún punto de vista tendrá quórum propio; en Diputados aspirará a conseguir como máximo 20 escaños más de los 89 actuales, mientras que en el Senado apostará a debilitar al bloque peronista en todas sus vertientes.

En este sentido la candidatura – o no – de la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner tendría un rol preponderante. Si la ex Primera Mandataria “juega”, puede que gane la interna (en el peronismo ningún candidato mide más que ella),  aunque esto no garantiza su triunfo en las elecciones generales.

En el caso de que logre un triunfo e ingrese a la Cámara alta, su aparición en el recinto podrá significar un cambio en la conformación del bloque opositor. Al mismo tiempo, esto podría resultar en una división aún mayor dentro del bloque del FPV/ PJ, ya que si bien actualmente existe un núcleo importante de legisladores “filo kirchneristas”, también existe un número importante de legisladores que bajo ningún aspecto volvería a someterse a su conducción, por empezar el propio  Miguel Ángel Pichetto, Jefe de la bancada FPV/PJ que “comanda” un grupo de 36 legisladores ofiialmente.

Si bien el oficialismo podría verse beneficiado con esta subdivisión (pensando en el 2019), es importante destacar que a la economía o las expectativas de inversiones bajo este nuevo panorama no le sería muy beneficioso. La sombra del kirchnerismo no es buen aliado para muchos. En este laberinto también deberíamos considerar a los gobernadores, que son los que tienen mayor influencia en el Senado; allí están las personas de su confianza supuestamente. De todas formas “…rebeldes hay en todos lados”.

La suposición se agota al momento de entender que actualmente Pichetto es el máximo articulador del peronismo en el Senado. Los gobernadores, sin una conducción vertical como están acostumbrados, tienen una conversación horizontal, por eso no es casual que en los últimos días, varios de ellos se hayan reunido en Buenos Aires para mostrarse unidos. En un contexto así, ninguno es más que otro por sí sólo.

Los gobernadores tienen una encrucijada, al menos los opositores. De los peronistas en el poder, casi la mitad de las provincias, nueve son nuevos. Y en su gran mayoría todavía “conviven” con la imagen de sus predecesores que acompañaron en gran parte a “la década ganada”. Por ende, su principal preocupación radica en cómo diferenciarse de ellos y aprovechar para tomar distancia del propio kirchnerismo. La tendencia hacia la provincialización de los comicios será vital en cada uno de sus territorios. Necesitan mantener a pesar todo el buen vínculo con Casa Rosada.

Por el lado del oficialismo, es casi un hecho que en los distritos donde presentarán candidatos propios no irán a internas. Es decir,  todos con lista única. En aquellas provincias donde gobiernan los propios (Buenos Aires Ciudad y Provincia, Mendoza, Corrientes y Jujuy) serán los mismos gobernadores los que decidan sobre las listas. No debería haber injerencia de la mesa política de Cambiemos más allá de algunas sugerencias que pueda filtrarse. Por ende, en los destinos donde el gobierno tiene más de una opción como por ejemplo Córdoba, Tucumán y Santa Fe entre otros, se alinean todos o habrá nuevos Lousteau (se resisten a la sumisión de la lista y van por afuera con sello propio).

La conformación del Congreso en ambas cámaras como mencionamos no sufrirán grandes cambios. El Senado tendrá otra dinámica si CFK ingresa. En Diputados, sea con Emilio Monzó como Presidente o sin él, los bloques estarán obligados a continuar negociando entre sí. En todo caso el oficialismo tendrá la posibilidad de dialogar con menos bloques si hay menos interlocutores. Por eso es tan importante la elección en las provincias. Ya que algunas de ellas como por ejemplo Neuquén y Río Negro, que tienen partidos propios (MPN y JSRN respectivamente), tendrán nuevos legisladores que pueden llegar a ser claves en las votaciones o al menos en la obtención de quórum para sesionar. No serán parte del oficialismo pero sí podrían ser funcionales a éste.

En vísperas de las elecciones todo se mueve. El oficialismo está tranquilo pensando que ganará, aunque no se relaja. Todo movimiento es observado atentamente por la mesa política. Y la oposición está tratando todavía de encontrar su mejor traje para vestirse. Como siempre el voto determinará si irán a la fiesta por compromiso o serán los aguafiestas.

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